Recetas de la Abuela
El Sabor de la Memoria
La cocina de una abuela nunca fue solo un lugar donde preparar alimentos; siempre fue el corazón palpitante del hogar, un refugio donde el aroma del sofrito, la masa recién horneada o el caldo a fuego lento curaban cualquier tristeza.
En este libro se dan la mano recetas de madres y familias llegadas de múltiples rincones de España y del mundo. Cada plato es un pedacito de historia viva, un lazo con nuestras raíces y un regalo para las futuras generaciones.
«Cocinar con amor alimenta el alma de toda la familia»
Tabla de Recetas
Ají de Gallina Tradicional Limeño
«Los almuerzos de domingo en Magdalena del Mar en Lima olían a ají amarillo desde temprano. Mi abuelita Mamá Carmen nos sentaba a todos sus nietos alrededor de la cocina a deshilachar el pollo mientras nos contaba anécdotas de su juventud en Arequipa. Hoy que vivo en Madrid, preparar este plato es sentir su abrazo y el calor de mi hogar.»
2. Remojar el pan de molde en la leche evaporada y 1/2 taza del caldo tibio. Licuar hasta obtener una crema espesa y sedosa.
3. En una sartén amplia u olla de barro, calentar un chorro de aceite y sofreír la cebolla morada a fuego muy suave durante 8-10 minutos hasta que quede transparente y dulce. Agregar los ajos y cocinar 2 minutos más.
4. Añadir la pasta de ají amarillo, una pizca de comino y pimienta. Rehogar a fuego lento removiendo con cuchara de madera hasta que el aceite se separe del ají.
5. Verter la mezcla de pan licuado y remover constantemente a fuego bajo para que tome cuerpo sin pegarse.
6. Incorporar la gallina deshilachada y las pecanas picadas. Si la crema está muy densa, aligerar con un poco más de caldo.
7. Apagar el fuego e integrar de inmediato el queso parmesano rallado y un chorrito final de leche para darle brillo.
8. Servir caliente sobre una cama de rodajas de papa cocida, acompañado de arroz blanco, medio huevo duro y una aceituna negra botija.
Pabellón Criollo Caraqueño Tradicional
«Mi abuela Antonia decía que el pabellón encierra la historia viva de Venezuela en cuatro colores: los cuatro elementos que unen a españoles, indígenas y africanos en un solo abrazo. Cuando cocinaba los sábados, las tajadas calientes desaparecían de la bandeja antes de llegar a la mesa porque los nietos nos las comíamos a escondidas.»
2. Carne mechada: Hervir la falda en agua con sal y laurel durante 1 hora hasta que esté muy blanda. Dejar enfriar y desmechar finamente en hebras.
3. En una sartén honda, calentar aceite y sofreír cebolla, ají dulce, pimiento rojo y ajo durante 8 minutos. Agregar el tomate rallado, el comino y la salsa inglesa. Incorporar la carne desmechada y 1 taza del caldo reservado de la cocción. Cocinar tapado a fuego lento durante 15 minutos para que la carne absorba todo el sofrito y quede muy jugosa.
4. Arroz: Sofreír el ajo en un hilo de aceite, agregar el arroz, nacarar 1 minuto, añadir el agua caliente y la sal. Cocinar a fuego alto hasta secar, tapar y bajar al mínimo 15 minutos hasta que quede bien suelto.
5. Tajadas: Freír las láminas de plátano maduro en aceite caliente hasta que estén bien doraditas y caramelizadas por ambos lados. Escurrir en papel absorbente.
6. Montaje tradicional: Servir en el plato los cuatro cuadrantes bien delimitados: la carne mechada jugosa, las caraotas negras brillantes, el arroz blanco bien suelto y las tajadas doradas bordeando el plato.
Ajiaco Santafereño Bogotano
«En las tardes de llovizna fría en Bogotá, abrir la puerta de la casa de Mamá Cecilia y percibir el aroma inconfundible de las guascas borboteando en la olla de barro era el mayor consuelo del mundo. Era el plato de los cumpleaños, de las celebraciones y de los domingos en familia.»
2. Retirar el pollo cocido, dejar enfriar y desmechar en tiras gruesas. Retirar y descartar la cebolla larga y el cilantro del caldo.
3. Agregar al caldo hirviendo las papas sabaneras y pastusas. Cocinar a fuego medio durante 20 minutos hasta que comiencen a ablandarse.
4. Añadir las papas criollas amarillas y cocinar a fuego medio-bajo durante 20 minutos más, revolviendo ocasionalmente con cuchara de palo. La papa criolla se deshará casi por completo, dándole al caldo su tono dorado y su espesor cremoso característico.
5. Regresar el pollo desmechado a la olla y rectificar la sal.
6. Añadir las hojas de guascas en los últimos 5 a 7 minutos de cocción, tapar la olla y dejar que el vapor concentre su perfume único.
7. Servir muy caliente en cazuelas hondas de barro, colocando en la mesa platos individuales con la crema de leche, las alcaparras y las tajadas de aguacate para que cada comensal se sirva a su gusto.
Guiso Tradicional de Lentejas de la Abuela
«Este plato lo preparaba la abuela Esperanza cada domingo de invierno en el pueblo. La casa entera se llenaba de su aroma.»
2. Anadir la cebolla, el ajo, la zanahoria y el laurel.
3. Cocinar a fuego medio 35 minutos.
4. Incorporar la patata y el chorizo.
5. Dejar reposar 10 minutos antes de servir.
Locro Criollo Tradicional de Campo
«En el campo de Córdoba, cada 25 de mayo el locro comenzaba a las 7 de la mañana. Mi abuela Irma atizaba la leña, sacaba la cuchara de madera más grande y toda la familia se turnaba para revolver la olla mientras compartíamos mates y tortas fritas. Ese guiso no era solo comida: era patria y memoria familiar.»
2. Al día siguiente: Escurrir el maíz y los porotos. En una olla de hierro o cazuela grande y pesada, colocar 4 litros de agua limpia con el maíz y llevar a hervor suave. Cocinar a fuego lento durante 45 minutos removiendo con cuchara de madera.
3. Añadir los porotos, la falda de ternera, el pechito de cerdo y la panceta. Continuar la cocción a fuego lento durante otros 40 minutos, espumando la superficie de impurezas si es necesario.
4. Agregar los cubos de zapallo, el puerro, la cebolla y las rodajas de chorizo colorado. A medida que el zapallo se ablande, se irá desintegrando con el movimiento de la cuchara de madera, fundiéndose con el caldo hasta darle esa consistencia espesa, cremosa y "pulsuda".
5. Mantener a fuego mínimo durante 1 hora más, revolviendo frecuentemente desde el fondo para que no se pegue. Salpimentar al gusto y retirar del fuego para que repose 15 minutos antes de servir.
6. Preparar la salsa Quiquirimichi: En una sartencita, calentar el aceite a fuego suave, saltear la cebolla de verdeo 2 minutos sin dorar, retirar del fuego y agregar el pimentón dulce y el ají molido con una pizca de sal y un cucharón del caldo del locro.
7. Servir el locro humeante en cazuelas hondas de barro, coronado con una cucharada generosa de quiquirimichi al gusto de cada comensal.
Pastel de Choclo Tradicional de Greda
«En el campo de Talca, la cosecha de choclo en pleno verano era motivo de fiesta. Mi abuelita María encendía el horno de barro y armaba decenas de fuentes de greda para toda la familia y los vecinos. Sentarse bajo el parrón con una fuente de greda humeante es el recuerdo más cálido de mi infancia chilena.»
2. La Pastelera de Choclo: Procesar o moler los granos de choclo en licuadora junto con las hojas de albahaca fresca y la leche hasta obtener una pasta uniforme pero con textura.
3. En una olla gruesa, derretir la mantequilla, volcar la mezcla de choclo y albahaca, y cocinar a fuego medio revolviendo enérgicamente y sin parar con cuchara de madera durante 12-15 minutos. La mezcla espesará, perderá el sabor a almidón crudo y quedará brillante y aromática.
4. Armado: En fuentes individuales de greda (o una fuente grande refractaria), colocar en la base una capa generosa de pino de carne con su juguito. Colocar encima la presa de pollo, gajos de huevo duro, aceitunas negras y un par de pasas.
5. Cubrir todo generosamente con la pastelera de choclo tibia, emparejando la superficie con el dorso de una cuchara.
6. El toque de oro: Espolvorear azúcar granulada de forma pareja sobre toda la superficie del choclo.
7. Horneado: Llevar a horno precalentado a 200°C (con grill o calor arriba) durante 20 a 25 minutos hasta que el azúcar se caramelice formando una costra dorada, crujiente y burbujeante. Servir reposado 5 minutos.
Unidos por la Familia
Gracias a todas las madres, voluntarias y familias que hacen posible este recetario vivo.
Aportar otra receta